EL JIRÓN MIGUEL GRAU EN EL VIEJO SANTIAGO DE CHUCO
Hermosa y sugestiva fotografía de autor desconocido que mantiene latente el panorama y vivencias de la tierra de poetas, como la señora que cruza la calle con su traje característico de entonces, falda larga, rebozo y sombrero con cinta negra.
La foto fue captada al parecer a comienzos de los años de 1950, pues sus calles eran de tierra, los techos rojos por el color de las tejas de barro, puertas y balcones elaborados manualmente por los pocos empíricos carpinteros del pueblo. Todavía no se aprecian los postes de alumbrado público, éstos recién serían colocados en el año de 1954, cuando se electrificó la ciudad durante la gestión edilicia del señor Pablo Alcántara Burgos.
En la vista, lado izquierdo y en primer plano está la otrora Casa Hacienda de propiedad entonces de la Familia Porturas y propietarios, de la ex Hacienda Angasmarca con su gran portón de madera, obsérvese su dintel característico de la época colonial. Siguiendo "cuesta arriba", en la esquina y pasando la calle existía una casa con un balcón y una "tienda" en donde funcionaba un comedor, en la parte superior subsiguiente puede verse el viejo campanario de la ciudad cuyos tañidos característicos podían escucharse a gran distancia. Siguiendo en línea recta, están unos balcones en donde estaba ubicada la Municipalidad Provincial de Santiago de Chuco, y, asímismo, la Biblioteca Municipal. En la primera planta se ubicaba el correo y el
telégrafo como puede observarse un poste de fierro de dicho servicio. Las siguientes puertas eran de bodegas como el círculo que era de una propaganda de Telas Duramás del señor Néstor Flores, luego la Iglesia Matriz que no se ve. La casa de primer plano del lado derecho con sus balcones era de propiedad de la Familia Sánchez Castillo, luego seguía la Plaza de Armas que no se aprecia.
En la vista; recién pasado el mediodía, años de vida apacible, de solidaridad y felicidad de su gente en la Ciudad de aquel entonces, por lo que podríamos evocar aquel viejo vals que decía:
"Quisiera que volvieran los años de mi infancia, para vivir alegre y sin preocupaciones... pero todo es quimera y pura fantasía..., los años que se fueron jamás han de volver...".
Años donde se podía contemplar la torre del campanario colonial, el cual se erguía imponente al centro de la ciudad; rodeado de las casonas donde se encontraban las bodegas con la venta de caramelos y dulces de la época, la venta de telas de tocuyo, polistel, gabardina y las finas sedas para la confección de los trajes y vestimenta de la población.
Años maravillosos donde todo era típico, las tradiciones y costumbres eran celebradas con mucha importancia por los vecinos y pobladores de los caseríos, quienes venían trayendo sus aportes (óvulo) y ofrendas, para dar realce a las celebraciones.
Destacando la celebración de la fiesta del Apóstol Santiago El Mayor, Semana Santa y los carnavales que iniciaban sus celebraciones en los caseríos de Conra, Pueblo Nuevo para luego llegar a la provincia los juego de los de arriba y los de abajo.


