sábado, 4 de julio de 2026

LOS MÍSTICOS, novela – Primera parte, 6 La Preparación 2

 


VI. Parte 4 – La Venecia del Norte

 

Viajé con el corazón henchido de alegría, de despertar, de libertad… Era mayo de 1990. Todo, todo era nuevo para mí, desde el avión ruso Aeroflot… maravilloso, inmenso… Había una gran cabina para fumadores donde me instalé e hice amistad con un joven ruso muy guapo, quien me convidó un par de copas de vodka e intentamos entendernos con gestos y señas por nuestro escaso inglés; aunque Mara me había preparado con unas buenas lecciones para poder desenvolverme en los aeropuertos y no ande como El Loco del Tarot; no obstante, esta era la carta que más me acompañaba…

 

Llegamos a Moscú luego de tres escalas, la primera fue en Cuba, la segunda en Canadá y la tercera en Luxemburgo; yo me sentía un pájaro volando por los cielos, entre las nubes sonrientes por mi conmoción… Luego, para suerte mía, no sé por qué habían cancelado el vuelo de Moscú a Estocolmo, por tanto, nos llevaron a un hermoso hotel de primera clase, con cena buffet y habitación bien equipada para pasar la noche… Todo me parecía un alucinante sueño y yo no quería dormir por nada del mundo… Al día siguiente nos convidaron un desayuno y almuerzo exquisitos, y por la tarde nos despidieron en la aerolínea sueca SAS (Scandinavian Airlines System) a Estocolmo, mi siguiente parada olímpica.

 

En Arlanda, el aeropuerto de Estocolmo, me esperaba mi hermano Víctor, para llevarme a su pequeño cuarto que tenía alquilado en el distrito de Skärholmen; me quedé allí con él esa noche, conversando…, compartiendo cosas de la familia…, de manera casi diplomática… Allí, recién miré con claridad, que no había hablado con Víctor en mucho tiempo…; luego de su viaje a Moscú por sus años de estudio, apenas sabíamos el uno del otro y apenas habíamos conversado cuando nos encontramos en Arequipa. Cuando ambos regresamos, aquella vez, ya nos sentíamos un poco extraños el uno del otro… Y dormí en mi sleeping, en el suelo… No había llegado mi mochila, tuve que esperar unos buenos días para que la encontrasen y me la enviasen. Yo seguía viviendo todo como la continuación de mi gran viaje que había empezado aquel 1983, en la Plaza Mayor de Lima, Perú; pues sentía que todo lo que yo había vivido y estaba viviendo hasta ese momento, incluyendo la sustentación de mi tesis, eran parte de ese mi gran viaje…; sentía que yo estaba viajando siempre, viajando hacia mi gran destino, único, loco y sin fin…

  

Al día siguiente, Víctor me llevó al centro de la ciudad para encontrarme con mi hermano Jorge, quien me instalaría en su propio cuarto donde vivía con una bella muchacha rusa a quien ya conocíamos por fotos Natalia Andronova (Natik), con quien ya se había casado y estaban esperando un o una bebé. Este cuarto lo tenían alquilado en el departamento de una joven familia chilena (Lili, su esposo y sus dos hijos pequeños), en Fisksätra, distrito de Nacka. Con Jorge sentí un poco de más familiaridad…

 

Mientras tanto, Enrique se encontraba feliz viajando por Europa…, pues había obtenido la residencia temporal por dos años en Suecia gracias a la ayuda de su amiga Christina Löfman (Tina), quién solicitó su residencia en migraciones como si fuera su pareja o conviviente; así que él había viajado a Alemania para recoger su permiso de residencia en la embajada sueca de Berlín; donde al mismo tiempo se encontró con mi hermano Rafael, quien había estado viviendo –en Berlín– en casa de su amiga Petra que conoció en Arequipa; ya que Edgar, amigo de Rafael, había decidido venir de Berlín a Estocolmo y vivir con nosotros. Luego, Enrique estaría viajando por otras ciudades de Europa antes de volver a Estocolmo y nosotros ya estábamos esperándolo, sobre todo yo.

 

Víctor y Jorge, animados por la determinación de Enrique de quedarse a vivir en Estocolmo, también decidieron establecerse allí de una vez por todas convalidarían sus estudios aquí en una de las ciudades más bellas de Europa, llamada también la Venecia del Norte, por sus incomparables islas, lagos y barcos; de arquitectura muy fina y de buen gusto…; y su antigua ciudad vieja, Gamla Stan…, de arquitectura medieval incomparable, muy bien conservada; que a mí me parecía ser una real y regia máquina del tiempo, pues con solo poner los pies en sus callecitas laberínticas, me trasladaba de inmediato a aquellas misteriosas épocas del pasado…

 

Por esos días yo vivía alucinada todo el tiempo, cada minuto, con todo lo nuevo que estaba viviendo…, sobre todo… con el sol de medianoche… A veces yo me quedaba vagando por el centro de la ciudad..., como El Loco del Tarot, realmente…; por el Sergels Torg (la Plaza Central) donde se encuentra el Obelisco de Cristal y su fuente de agua, por el Kulturhuset (la Casa de la Cultura) y el T-Centralen (la estación principal del metro en el centro)...; hasta encontrarme con esa medianoche en que el sol no se oculta y los pájaros no duermen…; que tantas veces yo, de niña, había contemplado en las páginas del Mundo Pintoresco…, la enciclopedia que hojeaba curiosa en el dormitorio de mis padres… Mientras mis hermanos, Víctor y Jorge, estaban preocupados por encontrarme trabajo cuanto antes para pagarles lo que les debía, ja, ja, ja…; y yo me escabullía de sus ojos cada vez que podía para perderme en los bosques y parques de aquella ciudad tan encantadora… Era mitad del verano o pleno verano, el famoso Midsummer que es una gran fiesta, la fiesta de las flores…



Llegó Enrique y todos nos pusimos manos a la obra para conseguir trabajo. Todos los días nos íbamos los cinco (Víctor, Jorge, Enrique, Edgar y yo) al Arbetsförmedlingen, una oficina para buscar trabajo en unos catálogos, mis hermanos lo hacían por Edgar y por mí, pues ellos ya estaban entendiendo y hablando el sueco, increíblemente (los tres… muy hábiles en idiomas, incluso Rafael; y mis sobrinos hoy en día ni qué decir)… En tanto habíamos alquilado el departamento de un español, Lagares vecino de Lili, para instalarnos allí: Víctor, Enrique, Edgar, Sasha y yo, compartiendo todos los gastos. Sasha acababa de llegar de Moscú, era ruso, amigo de Jorge, su compañero en la universidad; era callado, tímido y lindo… A veces nosotros, con Edgar, Víctor y Enrique hacíamos comentarios un poco picarescos de él y de su patria, Rusia, y delante de él, sin tener idea que Sasha entendía y hablaba perfectamente el español, y también el inglés y había ido a Estocolmo a practicar el sueco; o sea que… ¡PLOP!…, ya que Jorge no nos había comentado nada… El departamento tenía dos dormitorios, yo tomé el pequeño y los muchachos se las arreglaron en el dormitorio principal y en la sala. Bueno, yo salí gananciosa con todo un cuarto para mí sola, sin tener que pagar un porcentaje más por ello.   

 

Y también, tan pronto llegó Enrique, él me llevó a su encuentro con Tina, su amiga, quería ponerle al tanto de su viaje y la regularización de su residencia. Nos encontramos con ella en la estación del metro de Slussen, donde el paisaje es hermoso, límpido… y todo lo lejano se acerca como una fantasiosa visión… Yo podía observarlo todo a mis anchas, porque Enrique y Tina conversaban en inglés y yo no podía entenderles, por lo que solo los acompañaba de vez en cuando con pequeñas sonrisas y algunas frases que Enrique traducía… Al despedirnos, Tina dijo que iba a prestarme ropa, pues mi mochila estaba tardando en aparecer. Luego, Enrique me contó, mientras regresábamos al departamento, que Tina nos visitaría con unos amigos el fin de semana…; en fin, que tendríamos una gran fiesta, nuestra fiesta de las flores…


Así se empezaron nuestras muy sonadas fiestas en Estocolmo…, bien en nuestro departamento o en el departamento de Tina o en una discoteca…, con todas las ganas de pasarlo bien, y a veces, hasta las últimas consecuencias del baile y del alcohol… Nos sentíamos felices, eufóricos, ¡cinco hermanos viviendo en Europa, en Estocolmo!… ¡Yo no lo podía creer! ¡Era hermoso! ¡Nunca lo hubiéramos imaginado!… Estábamos en el país del grupo ABBA, uno de mis grupos musicales predilectos…, y donde se entregan los premios nobel… Estábamos más que felices…, solo faltaban mi madre y mis hermanas y sus hijos e hijas…

 

Ahora yo me encontraba en otro mundo... totalmente nuevo..., muy nuevo para mí..., y muy, muy lejos de mi patria, de mis tierras, de mi Amazonía...; me encontraba en el viejo mundo... específicamente en la tierra de los vikingos...; más cerca de mi madre y de mis hermanos que de Mara, mi tía, quien había sido mi mejor amiga y mi otro gran amor junto con Hernán..., y a quien sentía cada vez más y más lejos…; y yo no sentía ningún remordimiento por haberla abandonado..., más bien me sentía libre... sin ninguna atadura... Me sentía vivir en un plano de conciencia libre, limpia, pura...; así lo sentía, como cuando terminé mi carrera o como cuando me liberé de mis efímeros amantes... Sentía que estaba en paz conmigo misma y que todo estaba perfecto... El solo recordar a Mara o a la Maga me hacía no desear más a tales amantes intrascendentes.

 

Definitivamente, era una nueva vida llena de sueños para mí y también para mis hermanos, quienes hacían sus planes para establecerse allí y yo planeaba mi gran viaje a India. Enrique terminó enamorando con Tina, Víctor con Evita Perón (así la llamábamos a Eva Kureman en honor a Eva Duarte de Argentina), Edgar con Lenita Holmberg, y Sasha y yo solos; yo como siempre, huyéndole al compromiso. Por supuesto que más de las veces era difícil no sucumbir a los encantos de aquellos jóvenes tan atractivos, los suecos son bellos…, y también los italianos y los griegos y portugueses…; pero yo solo aceptaba encuentros ocasionales…

¡Ooh, diosas y dioses!

 

Víctor y Jorge habían conseguido trabajo, tanto para ellos como para nosotros (Edgar y yo), pues Sasha tenía su propia solvencia. Jorge y Víctor, encontraron trabajo como camareros en un restaurante del centro, y Edgar y yo en el Café Flora de un italiano, al aire libre, en Kungsträdgården, el parque del rey; Edgar como ayudante de cocina y yo como camarera, usando pasaportes prestados de estudiantes con visa de trabajo. Todo parecía de película y yo me sentía la más feliz y la mejor pagada de todos los protagonistas…, felizmente podíamos entendernos con Paolo, el italiano.

 

Enrique volvió a trabajar de camarero en un hotel cinco estrellas que quedaba en la última estación del tren a Fisksätra, en una isla, hasta que regularizaría sus papeles pues quería estudiar cuanto antes, economía e idiomas en la Universidad de Estocolmo. Cuando fui a visitarlo al hotel quedé maravillada de tanta opulencia, los mozos me llevaron de frente a la cocina para servirme lo que quisiera…; comí hasta el hartazgo, no podía parar de comer aquellas deliciosas galletitas de soda con mantequilla, y tomar café con leche… que me hacían recordar vívidamente los desayunos del Monteiro Lobato, el barco que me llevó de Tabatinga a Manaus, y donde me deleité con los mismos bocadillos de ensueño…, mientras que mi vista se perdía en la hermosa estructura del barco rodeado de agua, de bosques…, animales salvajes…; así como ahora, en este magnífico hotel que se encontraba en medio del lago, y donde se escuchaba a Mozart… plácidamente…, tocando su inmortal Concierto para piano No. 21, andante…



VI. Parte 5 – Midsummer o mitad del verano

 

Ese verano estaba un poco frío y llovía casi a diario, la gente comentaba que no estaba siendo un verano cálido como en años anteriores; así que la cafetería Flora en el parque se estaba yendo a pique porque la gente pasaba de largo, y nosotros pasábamos, la mayor parte del tiempo, conversando con Paolo, hasta que él decidió cerrar su cafetería y con Edgar nos quedamos sin trabajo. Mis hermanos tuvieron que conseguirnos pronto otro empleo. A Edgar lo ubicaron en el restaurante donde ellos mismos trabajaban, y yo fui a donde estaba trabajando Natik, en el restaurante de un hotel de asilados políticos, donde me tocaría atender detrás del mostrador, sirviendo el gran buffet a los extranjeros venidos de muchas partes del mundo. A los quince días más o menos, mis hermanos me sacaron de allí de inmediato, pues había dos personas más trabajando en esa red de servicios con el mismo pasaporte prestado y era peligroso que nos descubrieran; así que tuve que salir “casi corriendo” de allí, tuve que renunciar… Lo bueno fue que quedé desempleada por unos buenos días, esa era mi buena fortuna; en tanto, se terminaba el verano y con ello el uso de los pasaportes con visas de estudiantes, mis hermanos también fueron quedando sin trabajo y poco a poco nuestra situación fue cambiando y tuvimos que ir separándonos.


Sasha regresó a Moscú. Enrique y Tina decidieron vivir juntos, y de pronto se encontraron haciendo lo mismo Víctor y Evita, Edgar y Lenita, y yo…, quedé al aire libre…, volví al departamento de Lili, con Jorge y Natik, hasta tener donde ubicarme. Así nos despedimos del departamento de Lagares donde tan bien habíamos pasado la hermosa temporada del Midsummer, inolvidable…

 

Pero nuestras reuniones continuaron en el hermoso departamento de Tina –un etta, donde una sala amplia hace también las veces de dormitorio–, ubicado en el centro, en Skanstull, Ringvägen 155, segundo piso (o tercer piso en Latinoamérica); me encantaba. Me encantaba toda esa arquitectura sueca que iba conociendo…, tan prolija, limpia, generosa, funcional, particular, de mucha calidad… Me llamaba la atención la uniformidad de sus edificios, no solo en su diseño y técnicas de construcción, sino también en su equipamiento básico. Todos los departamentos tenían las mismas cocinas, los mismos refrigeradores, los mismos baños…; y las lavanderías y contenedores (containers) o depósitos, eran comunes; una real novedad para mí…

 

Éramos infaltables los fines de semana, todos dábamos una cuota para las bebidas y comida. En tanto, Rafael llegó de Alemania, por fin había decidido venir a Estocolmo. Incluso Lenita ya le había presentado por foto a su amiga Kristina Berglund y ambos querían conocerse; dicho sea de paso, apenas se conocieron se enamoraron y decidieron vivir juntos, casi de una… Kristina solicitó su residencia en migraciones como su pareja o conviviente. Finalmente, lo mismo hicieron Evita Perón y Lenita con los afortunados Víctor y Edgar.

 

Jorge y Natik siempre fueron muy hospitalarios y generosos con todos nosotros… Natik muy cariñosa, aún recuerdo cómo –cuando vivíamos en el departamento de Lagares–, ella nos proveía de algunos víveres, ayudándonos en esta primera fase de nuestra permanencia allí… A mí me encantaba poder compartir con Natik ya que pronto me haría tía; en realidad, todos estábamos muy ilusionados con la venida de nuestro primer bebé en esta parte del mundo, pronto íbamos a saber que se trataba de una hermosa nenita. Cuando nos encontramos por primera vez con Natik, nos abrazamos y saludamos como si se tratase de un feliz reencuentro, tanto, que Lili siempre pensó que Natik y yo ya nos conocíamos, y por supuesto que ya nos conocíamos, aunque solo por fotos; así fue nuestra familiaridad con Natik desde el primer momento.

 

Así fui conociendo poco a poco a las muchachas… Natik ya estaba aprendiendo el sueco y hablando muy bien el español, lo cual me sorprendió mucho, aunque estuviese hablando el español chileno con toda su jerga sin saberlo; y luego, no dudase en hablar mejor, el español peruano, sin jergas. Poco a poco fui conociendo a mis casi cuñadas Tina, Evita y Kristina, y también a Lenita…; todas bellas, todas aprendiendo también el español…; y yo era la mayor de todos…

 

Nuestras fiestas eran una algarabía total…, reíamos, bailábamos, gritábamos, hablábamos en español, en sueco, ruso e inglés, y se escuchaba la música fuerte en todos los idiomas… Y en medio de estas algarabías ya empezábamos a planear en traer a nuestra querida madre a Estocolmo, aunque todavía no sabíamos cómo ni cuándo.

 

Sin embargo, con quien más congenié fue con Tina, fue mutuo, por lo que ambas nos esforzábamos por entendernos…, recurriendo a alguno de los presentes para que nos ayudase con las traducciones. Tina y yo teníamos mucho en común, no nos gustaba trabajar, nos gustaba el ocio, ja, ja, ja…, el arte, el baile, la música, como la música clásica, folclórica, y por supuesto, el rock… Nos gustaba ser independientes… y estábamos en búsqueda de… “algo superior”… Hasta que Enrique me dio el sano consejo de aprender el sueco o el inglés para comunicarme con las muchachas y con la gente en general, y no depender de nadie; y también, ver la forma de quedarme a vivir en Suecia…, cosa que no iba a suceder, claro está, porque otras eran mis aspiraciones; además, yo no quería comprometerme con nadie. Así es que mi gran viaje a India era un enigma para todos, no era fácil de comprender ni siquiera por mí misma… pues apenas estaba descubriendo su sentido místico, esotérico… Era como si recién estuviera despertando…

 

–But, are you thinking of going to India and don’t speak English?

 

Era la pregunta general. ¡Oh, diosas y dioses! Era cierto, esa era la cruda realidad…, ¿cómo pensaba yo ir a India si no sabía el inglés como debía ser?… Entonces, me propuse aprenderlo a como dé lugar. Me presté un par de libros y casetes en el Kulturhuset y me dediqué a estudiarlo y practicarlo con seriedad.

 

Pasado el verano, Enrique había conseguido un préstamo del estado sueco para estudiar economía e idiomas en la Universidad de Estocolmo, estábamos felices porque era el primero en conseguir sus primeros logros, y también porque se había confirmado que el bebé de Natik y Jorge era una bellísima nena que se llamaría Elvira Natalia, en honor a nuestra madre Elvira y a Natik, su madre. Natik dejó de trabajar para ocuparse de su embarazo de casi seis meses. En tanto yo me encontré trabajando para un ecuatoriano, en forma ilegal (al negro), limpiando oficinas y hoteles… Jorge fue quien me enseñó a desenvolverme con eficiencia en estos menesteres; mas, como el pago no era el gran sueño de la vida, empecé a buscar trabajo por otros lados. Lili me contactó con un par de familias suecas para limpiarles su casa una vez por semana, y en vista de mi prolijo desempeño, ellas me recomendaron a otras familias y estas a otras y estas a su vez a otras, y yo fui aceptándolas a todas hasta que mi horario quedó completamente copado, exceptuando los sábados… Con estas mis nuevas clientas yo también practicaba muy bien mi inglés; y por fin yo iba a terminar de pagar la deuda que tenía con mis hermanos y ahorrar dinero para llevar a cabo mi gran viaje soñado; porque mi viaje a India era un hecho, solo era cuestión de tiempo, de reunir dinero y tener el valor de lanzarme otra vez al desconcierto de los días, a lo incierto de la vida...

 

Era un tiempo lleno de novedades, de nuevas vivencias y experiencias; estaba conociendo, muy asombrada, en vivo y en directo, cómo era la vida en un país desarrollado, de lujos…, con un alto nivel o calidad de vida, o un alto estándar de bienestar… Mi imaginación había quedado muy corta… Los estudios en la facultad no son suficientes, es necesario ver, conocer el mundo… Efectivamente, Suecia era uno de los países más ricos y caros de Europa. Mis hermanos habían hecho muy bien en elegir este país como su nuevo hogar.

 

En tanto, mi comunicación con Mara se había vuelto eventual..., iba desapareciendo..., y yo sin hacer nada para evitarlo..., como si nuestros lazos se estuvieran rompiendo y el viento se los estuviera llevando junto a las hojas del otoño. Pero yo no dejaba de hacer mis propios planes, aunque aún no pudiese ahorrar dinero como era mi deseo, porque este se me escapaba insulsamente de las manos –en cigarros, hashis, alcohol, chocolates y alguna ropa y chucherías; aunque también, de vez en cuando, compraba mis libros y discos–; tendría que venir mi madre para ayudarme a ahorrar money money… y acercarme cada vez más a la meta de mis sueños.


Yo seguía llamando ocasionalmente a Mara, todavía había, de mi parte hacia ella, un compromiso de amor, no solo de deber... Nos escribíamos, aunque cada vez más espaciadamente..., aún nos extrañábamos..., así también lo sentía en ella...; y a veces sentía correr por mi cuerpo aquella pasión que todavía me embargaba cada vez que la recordaba, aunque también cada vez menos, porque el día a día que me deparaba aquella bellísima ciudad de Estocolmo era de lo más espectacular e increíble…; y las horas y los días… volaban… De pronto, nos encontramos con Mara estudiando la posibilidad que ella y Elo, su hermana, viniesen a Estocolmo...; al mismo tiempo que su madre me detenía diciéndome por teléfono, que por favor deje de molestar e inquietar a sus hijas... Por un lado, me era favorable esta solicitud, pero por otro, no dejaba de importarme la decisión de Mara; así que no sabía si enfrentar a su madre o... Opté por el silencio, nunca le diría nada a Mara ni a Elo acerca del pedido de su madre, yo aguardaría a ver qué nos depararía el destino...; y poco a poco nuestras cartas, entre Mara y yo, fueron espaciándose por el principio de la caducidad, lo mismo que mis llamadas..., hasta que llegó la hora de mi gran viaje a India, le avisé a Mara y perdí todo contacto con ella...

 

A veces, en mis viajes por el tunnelbana (el metro)... recordaba todo lo vivido, porque siempre tenía la idea de plasmarlo en esta mi novela que estoy escribiendo..., y revivía mis sentimientos y euforias... Mas, mágicamente ya no extrañaba tanto ni a Mara ni a la Maga..., pues me encontraba recorriendo otros caminos, aunque siempre con mis búsquedas, lecturas y despertares... Qué lejos había quedado la Maga, Massoud, Jorám, Alencar, Alfredo, Mara... Incluso la muy sonada partida de Ayatollah Khomeini, que me hizo recordar a mi querido Massoud cuando soñaba con su muerte; pero ahora, Massoud ya estaba en Canadá, su meta y su destino, y no había nada que temer; aunque tal vez, estuviese esbozando una sonrisa ante el nuevo líder de la República Islámica de Irán, Alí Jameneí​ ​​(1939-2026). Pensar que, por un momento, Massoud me pidió que me fuera con él a Canadá…, o que en otro momento yo hubiera deseado irme con la Maga...; pero no..., nada de eso aconteció..., yo estaba destinada a recorrer mis propios caminos…, en aquella Venecia del norte, la hermosa Estocolmo, viviendo este glorioso presente… que al instante se hace pasado...

Y así como Massoud llegó a Canadá, yo llegué a India...  



VI. Parte 6 – El mar, Brahman

 

Y esta es la historia de mi breve paso por este mundo… Esta es la historia de cómo encontré mi destino en este loco simbolismo de la vida…, de cómo llegué a esa tierra de gran sabiduría mística, India..., y cómo aquellas personas que encontré en mi caminar fueron parte de ese destino, haciéndome comprender que esta caducidad de la vida no es nuestra meta ni nuestro destino, sino tan solo una trampa… o una increíble prueba que nos impele a saltar a la eternidad simbolizada en el mar que es el Brahman... Tal como lo explican algunas tradiciones místicas, como la de los monjes hindúes hare krishna, por ejemplo, cuando los escuché aquella vez que los encontré nuevamente en Estocolmo.  

 

Había encontrado su restaurante vegetariano Govinda en Fridhemsgatan 22, cuando salía de limpiar un departamento; y por supuesto que ingresé a su templo de inmediato, recordando las dos veces anteriores en que con Mara habíamos visitado sus restaurantes y templos en Perú, la primera vez en Arequipa y la segunda en Lima… Y ahora, yo me encontraba de nuevo en su templo en pleno centro de Estocolmo, cantando nuevamente con ellos su famoso maha mantra hare krishna hare krishna, krishna krishna hare hare, hare rama hare rama, rama rama hare hare...; y escuchando otra de sus increíbles conferencias sobre El Bhagavad-gita y su yoga, clases de yoga, especialmente del Bhakti Yoga o yoga de la devoción o del amor divino y sus meditaciones supremas; y también sobre el karma, la reencarnación, y los cuatro principios regulativos de una vida simple con pensamiento elevado para alcanzar la autorrealización (ser vegetariano, evitar la promiscuidad, la intoxicación y los juegos de azar). Comprendiendo, entre otras revelaciones, que a aquellos practicantes del Bhakti Yoga o yoga de la devoción o del amor divino se les llama devot@s..., y también, “madres” a las mujeres y “prabhus” a los varones.

 

La conferencia, traducida al español (porque habíamos tres hispanohablantes más), la dio una devota mayor. Bella mujer, de porte parecido al mío, delgada, rapada, vestía sari blanco muy sencillo; de ojos claros, vivaces… que relampagueaban realizaciones… Un devoto la presentó como Srimati Jadurani Dasi –aunque su nombre lo olvidé de inmediato, tal como me sucedió con el nombre de Srila Prabhupada, siempre la recordaría como la pintora trascendental de los hare hare–, ella había pintado aquellas ventanas espirituales que ahora nos estaba mostrando en El Bhagavad-gita, y aquellas otras que embellecían las paredes que teníamos ante nuestros ojos… Y nos narraba con sus gloriosas pinturas los extáticos pasatiempos amorosos de esos dos bellisisímos y atractivos pastorcillos, Radha y Krishna, en su trascendental tierra de Vrindavan, una aldea sencilla pero mágica, totalmente mágica donde se respira amor divino…, los árboles complacen todos los deseos..., el suelo es de gemas brillantes, el agua es néctar, cada palabra es un canto, cada paso es una danza y cada acto es una ofrenda de amor a sus Señorías... Quedé completamente embelesada y anonadada por la real existencia de esta Morada Suprema, ¡la aldea mágica, el paraíso!... ¡El hogar de todos los hogares!... ¡Más de lo que yo hubiera imaginado o soñado!... ¡Ooh, diosas y dioses!... Todo eso, no era más que un bálsamo para mi alma inquisitiva… que ahora sentía, poco a poco, cómo iba identificándome con ellos…, para mi gran asombro…

 

Por primera vez, yo escuchaba la etimología de la palabra Bhagavad-gita… Bhagavad proviene de la palabra Bhagavan que significa: Divinidad Suprema, autoridad suprema, quien posee las seis opulencias en grado sumo (belleza, fama, conocimiento, fuerza, riqueza y renunciación), y debe ser servido. Se refiere a la Pareja Divina, Sri Radhe y Sri Krishna, el Amor Divino.

 

Bhagavan es el tercer aspecto o aspecto personal de la Verdad Absoluta. Los otros dos son: Brahman, el aspecto impersonal de la Verdad Absoluta o energía cósmica, y Paramatma, el aspecto localizado en el corazón de todo ser viviente, la Superalma o Alma Suprema.

Bha significa plenitud, sustentador, protector, guardián.

Bhaj significa devoción, amor incondicional, fe, entrega total a lo divino.

Ga, guía, líder, creador.

Va, morada, todos los seres vivientes moran en la Pareja Divina y la Pareja Divina mora en el corazón de cada ser viviente y en cada átomo existente.

Gita significa canción, poema.

 

Literalmente El Bhagavad-gita significa El Canto de Bhagavan, La Canción de la Divinidad Suprema o Pareja Divina, o El Canto del Amor Divino. También se le conoce como El Upanishad de los Upanishads, El Gita Upanishad o Gitopanishad, El Yoga Upanishad o Yogopanishad (Upanishad significa: enseñanza a los pies del maestro).

 

Hasta ese momento no había escuchado con mayor claridad la importancia del Bhagavad-gita en nuestras vidas, era un perfecto manual de vida. Aquella sabiduría milenaria nos mostraba cómo vivir y lograr el objetivo supremo de la vida que es: amar, sirviéndole, a nuestra Divinidad Suprema personal por sobre todas las cosas de este mundo; a través de la práctica del yoga, especialmente del Bhakti Yoga, el yoga del amor divino o de la devoción, como una disciplina o estilo de vida simple con pensamiento elevado para lograr ese divino amor, cuya esencia es cantar los santos nombres de sus Señorías condensados en el maha mantra hare krishna…

 

La naturaleza del alma…, explicaba aquella devota mayor, es el camino del amor, es anhelar y buscar la libertad real y el placer eterno… ¡Oh, diosas y dioses!, sus palabras estaban hablando muy claramente por mí… ¡Qué increíble! ¡Qué increíble!... Buscamos satisfacción y felicidad en el mundo que nos rodea, pero nuestras experiencias a través del tiempo exponen la vanalidad de tales placeres efímeros…; por ello, ¡Los Vedas nos exhortan a inquirír sobre la Verdad Absoluta y eterna!…, diciéndonos en el primer aforismo (sutra) del Vedanta-sutra o Brahma-sutra, su conclusión última, “athato brahma-jijñasa”, uno debe inquirir acerca de la Verdad Absoluta… ¡Oh, diosas y dioses!... ¡Yo venía inquiriendo sobre la Verdad Absoluta! ¡De que modo tan descomunal se confirmaba mi natural atracción por la mística India védica!

¡Sin más palabras!

 

Comprenderán my dear friends, el shock que yo estaba viviendo con esta conferencia por demás reveladora…, sentía que había llegado por fin, al lugar adecuado para mí…, mi lugar…

 

Mientras América estaba siendo descubierta en 1492, proseguía aquella increíble devota mayor, y Europa estaba viviendo el Renacimiento (ciencia y filosofía se habían lanzado a la conquista del universo objetivo, externo y físico del hombre), Sri Krishna Cheitanya Mahaprabhu, la divina encarnación de la Divinidad Suprema –la Pareja Divina, Radha y Krishna juntos o combinados–, iniciaba en India una gran revolución del universo subjetivo, interno y espiritual del ser humano; reviviendo la Cultura Védica a través de la filosofía Bhagavata que encuentra perfecta armonía entre el hombre, la naturaleza y la Divinidad Suprema del corazón.


Esta filosofía presenta el principio:  

 

achintya-bheda-abheda-tattva

 

Todos somos inconcebible y simultáneamente iguales y diferentes de la Divinidad Suprema

Todos estamos separados y juntos eternamente… en prema, amor divino

 

Cuando el alma individual se conecta con su Divinidad Suprema personal, la naturaleza material viene en su ayuda, pues ambas fueron hechas para el servicio de su fuente divina.

 

Sri Krishna Cheitanya Mahaprabhu es el pionero de este gran movimiento social, político y religioso que ha influido en el pensamiento occidental de nuestros días. Su nombre Cheitanya significa conciencia, inteligencia, fuerza vital. Mahaprabhu significa Gran Maestro. También es conocido como Nimai Pandita, Goura, Gouranga, Gourahari, Gourasundara, Vishvambhara, Sachinandana, Avatar Dorado… Advino en Mayapur, Navadvipa, Bengala Occidental, un sábado por la noche de luna llena, purnima, durante un eclipse lunar, cuando toda India vibraba con la sagrada melodía del maha mantra: hare krishna hare krishna, krishna krishna hare hare, hare rama hare rama, rama rama hare hare… Era el mes de Phalguni, 1407, Sakabda, fecha correspondiente a febrero-marzo del año 1486 del calendario cristiano. La simultánea aparición de la Divinidad Suprema como Sri Cheitanya Mahaprabhu y el eclipse de luna, indicaron las causas, externa (por el bien de los demás) e interna (para conocerse a sí mismo) de su glorioso advenimiento.

 

Sri Gouranga nos enseñó que podemos establecer diferentes relaciones amorosas con la Divinidad Suprema del corazón. Podemos ser padres de sus Señorías y castigarlos, o ser sus amigos y derrotarlos o darles órdenes en los juegos. No hay otra escritura en el mundo que trate al Ser Supremo como hijo a quien uno todo le provee, generalmente se le considera el Padre todopoderoso que otorga todo lo que le piden sus hijos… A pesar de ser la propietaria de todo, la Divinidad Suprema depende de la misericordia de sus devotos, tales intercambios familiares y encantadores les agradan ilimitadamente a sus Señorías, más que las exaltadas oraciones reverenciales. Mas, su mayor revelación fue el poder relacionarnos con el Ser Supremo como cónyugues (madhurya-rasa). Nadie antes había entregado este conocimiento, ni una encarnación o acharya anterior. Sri Cheitanya vino a entregarnos o revelarnos la identidad de la Divinidad Suprema del corazón, como la Pareja Divina, Radha y Krishna; y nuestra identidad de ser partes o porciones de Radha, la que ama y disfruta del bello Krishna, su muñeco adorado, quien también es parte de ella misma... Su método no fueron las actividades fruitivas, ni el estudio especulativo de las escrituras, ni la meditación árida, sino el amor apasionado…

 

En esta encarnación, Sri Sachinandana se dirige personalmente a las almas condicionadas de esta era actual de Kali para entregarles ese más alto principio de las relaciones trascendentales con nuestra Divinidad Suprema personal. No mata a los malvados, sino que destruye su mentalidad malvada y los convierte en devotos, con el arma afilada del Sri Radha-hari-nama-sankirtan, que es el canto de los santos nombres de la Divinidad Suprema, especialmente del maha mantra hare krishna –en congregación (método externo), acompañado de instrumentos musicales y danza; o en forma individual (bhajan), con una japa-mala o rosario (método interno) –, induciéndonos, con gran efecto, al recuerdo continuo de sus pasatiempos divinos…, los trascendentales lilas de la Pareja Divina Radha y Krishna; requisito indispensable para ingresar a su dulce Morada Suprema, a la misma tierra santa de Sri Goloka Vrindavan dham (dham significa lugar sagrado)… que es nuestro último hogar, el hogar sagrado…, mágico…

 

¡Ooh, diosas y dioses!... ¡Ese era el dulce hogar eterno y amado que yo estaba buscando!... Esa morada santa, que es completamente resplandeciente con su dulzura que predomina sobre su opulencia divina, era la que yo estaba buscando… Y nosotros, solo tenemos que hacer posible que se lleve a cabo ese su lila o pasatiempo divino, que se cante el Sri Radha-hari-nama-sankirtan por toda aldea y ciudad del mundo.

 

Al final de sus lilas manifiestos (1534) Sri Gouranga Mahaprabhu nos reveló su Sri Siksastakam, ocho maravillosos versos, exclusivos, que manifiestan los sentimientos más íntimos y extáticos de Sri Radhe por Sri Krishna, y son todo su legado literario, una carta abierta de amor a la Divinidad Suprema que tiene el poder de ahogar a la humanidad en una inundación de emoción espiritual sin precedentes. El Sri Siksastakam es la misma esencia de Los Vedas, es la guirnalda de los gaudiya vaishnavas.

 

Si concentramos nuestras propensiones amorosas solo en sus Señorías, entonces, de inmediato se manifestará la paz, la unidad y el amor universal en el mundo entero; tal como cuando uno riega la raíz de un árbol, automáticamente se riegan todas las ramas, ramitas, hojas, flores y frutos; cuando uno suministra comida al estómago por la boca, todas las partes del cuerpo se nutren y satisfacen…

 

Así fue que, de repente, no más que de repente en plena conferencia, la palabra Brahman empezó a pulular en mis oídos de forma exquisita, como una reverberación..., porque había sido comparado con el océano, con el mar..., el mar era Brahman..., Brahman era el mar... Y nosotros, almas vivientes, solo somos gotas de agua en su inmensa llanura luminosa, somos los ríos que van a desembocar en el mar...; añorando tocar la otra orilla, la orilla sagrada... que es la tierra prometida, el paraíso..., la aldea mágica..., la comarca familiar…, nuestro hogar..., dulce hogar..., el dulce hogar amado y eterno... que está dentro y fuera de nosotros...; para sentir eternamente ese tan añorado amor divino por todos los seres, por la naturaleza, por el universo y por la Divinidad Suprema de nuestro corazón…

 

El Mundaka-Upanishad 3.2.28 manifiesta:

 

Así como los ríos fluyen y se pierden en el mar

Así, el sabio se integra al Espíritu Supremo (el Brahman)

Redimido de nombre y forma

 

¡Brahman es la luz siempre radiante en las tinieblas! Es la luna dorada esplendorosa en medio del cielo oscuro estrellado... Brahman es el punto o centro de toda circunferencia, es el centro del gran laberinto, es la puerta o fuente de donde todo emerge y vuelve al mismo tiempo... Brahman es la unidad, el uno, el andrógino… Es la forma impersonal de la Divinidad Suprema original…, de la Verdad Absoluta… Es el estado de conciencia donde los opuestos se concilian y armonizan... y toda vivencia es una..., solo ananda, bienaventuranza..., amor, amor divino…

 

Mas, Brahman solo es la mitad de este camino..., nosotros vamos más allá del Brahman, porque más allá todavía hay un mundo inconcebible que explorar, un mundo del cual apenas tenemos idea... y que es la realidad última, el origen..., el origen de todo, hasta de ese uno impersonal, Brahman, que es ananda..., y que se manifiesta en nuestra Divinidad Suprema personal... como una pareja, la Pareja Divina, Radha y Krishna..., el Amor Divino..., la causa de todas las causas..., en su Morada Suprema…

 

Era la hora del crepúsculo cuando terminó aquella bella conferencia y empezó el Goura-arati, la adoración vespertina a las deidades de Sri Sri Goura-Nitay en su altar…, cantando el maha mantra hare krishna. Nitay es Nityananda, el hermano espiritual eterno y asociado principal de Sri Cheitanya, juntos difundieron las glorias del Sri Radha-hari-nama-sankirtan y del bhajan.

 

Un joven devoto vestido de dhoti y kurta color azafrán, llevó a cabo tal adoración a Sri Sri Goura-Nitay en su altar; ofreciéndoles incienso, fuego, agua, un pañuelito, una flor y el aire refrescante con un abanico de plumas de pavo real… Mientras la fina audiencia cantaba y bailaba acompasadamente, siguiendo la voz de un joven monje que tocaba un organillo (armonio), otros muchachos tocaban tambores con dos parches laterales (mridangas) y jóvenes devot@s tocaban pequeños címbalos (kártalos)…



hare krishna hare krishna, krishna krishna hare hare

hare rama hare rama, rama rama hare hare

 

¡Oh, Radha (Hare)! ¡Oh, Krishna!

¡Oh, Amor Divino!

Yo me ofrezco a tus pies de loto para servirte con amor y devoción
¡Por favor, llévame a tu divino hogar, mi dulce hogar amado y eterno!

¡Ooh, diosas y dioses!... El significado o traducción de este maha mantra fue un shock para mí…, no solo porque invoca directamente el dulce hogar amado y eterno que yo tanto estaba buscando con mucho dolor; sino también, porque nos revela que la Divinidad Suprema, la Pareja Divina, posee nombre (nama), forma (rupa), atributos (gunas) y actividades o pasatiempos (lilas)…

Y sus santos nombres son Radha y Krishna…

 

El maha mantra hare krishna es una invocación, una llamada desesperada a sus Señorías –exactamente como el llanto de un niño que clama por su madre– para que protejan al alma condicionada y nos ayuden a transitar hasta su Morada Suprema, el dulce hogar amado y eterno del Amor Divino, Sri Goloka Vrindavan dham… Cantar el maha mantra hare krishna es el yuga-dharma o proceso de autorrealización destinado especialmente para esta era de Kali. Es nuestro sanatana-dharma, deber eterno; prema-dharma, deber de amor por la Divinidad Suprema de nuestro corazón. Es el sacrificio o práctica espiritual más elevada, el servicio amoroso por excelencia, entregado por Sri Gouranga para las almas caídas sin excepción.

 

Este mantra consta de tres nombres divinos: Hara, Krishna y Rama. Hara, que se convierte en Hare en su forma vocativa, es otro nombre de Radha, quien roba la mente de Krishna. Krishna se refiere a la persona todo atractiva. Rama es otro nombre de Krishna que significa aquel que deleita a Radha y disfruta de diversos juegos divinos. En el maha mantra hare krishna están contenidos todos los nombres de la Pareja Divina Radha y Krishna. En la región espiritual o absoluta, no hay ninguna diferencia entre el nombre y lo nombrado, sus Señorías no son diferentes de sus santos nombres, significa que cuando cantamos el maha mantra hare krishna, estamos en su presencia. La Divinidad Suprema se le revela a quien lo canta sinceramente.

 

El canto del maha mantra hare krishna es el tesoro último del almacén de Radha y Krishna porque lo contiene todo. Es chintamani, una piedra mágica que concede todos los deseos a quien la porta, “Chinta” significa pensamiento, y “mani”: piedra preciosa. Otorga cualquiera de los cinco purusharthas o metas de la vida que existen para elevarse de la vida condicionada a la vida liberada: dharma (deber), kama (disfrute sensual), artha (prosperidad material), moksha (liberación) y prema (amor divino). Pero, a menos que sea impregnado con la aspiración más elevada que es prema, su potencial no será plenamente realizado. Esta fue la contribución magnánima de Sri Gouranga: revelar el humor confidencial del amor divino, inspirando a todas las entidades vivientes a aspirar por ese más alto logro, el BHAJAN o servicio amoroso espontáneo a Sri Radha y Sri Krishna en Vrindavan. 

 

El maha mantra hare krishna es la encarnación del rasa (dulzura suprema). Es el madhurya-mantra, lleno del néctar más dulce del madhurya-rasa, Madhurya-rasa es llamado mukhya-rasa o rasa principal. Es el rasa más dulce de todos, en el cual se cobijan todos los demás rasas. Contiene todo el reino espiritual, no solo está presente el om, sino el lila o pasatiempo de las veinticuatro horas de Sri Radha y Sri Krishna, el asta-kaliya-lila, el cual tampoco es diferente del maha mantra hare krishna.

Cantar los santos nombres de sus Señorías es estar ocupado permanentemente en su servicio.

 

No es preciso entender el lenguaje del maha mantra…, cualquiera –incluso un niño– puede cantarlo y danzar en éxtasis, aun sin tomar iniciación; porque brota pleno, automático, del reino divino. Sin embargo, para lograr efectos inmediatos, el canto debe escucharse de un devoto puro o viajero perdidamente enamorado de sus Señorías; de lo contrario, solo obtendrá bhukti o mukti (disfrute o liberación), mas no el dulce néctar del prema-bhakti. La única condición para recibirlo es tener fe, sraddha, Aunque todos tienen derecho para cantar el maha mantra hare krishna, solamente quienes han desarrollado fe en sus Señorías y en sus santos nombres, empezarán a conocerlos para intercambiar mutuamente una relación de amor divino que vibra en forma de servicio, y recibirán el abrigo del maha mantra para cantarlo ininterrumpidamente. Quien tiene fe se convierte en un practicante del canto de los santos nombres de la Pareja Divina.

 

Esta es, finalmente, la revelación de todas las revelaciones… y que yo jamás hubiera podido imaginar… No había duda que ese maha mantra estaba hecho para mí…, hecho a mi medida… porque yo sentía, efectivamente, que este canto es el proceso de autorrealización más eficaz para esta era de Kali o Kali yuga, la era de la oscuridad espiritual y degradación, la era de hierro y del materialismo, de la riña e hipocresía. Este canto es el único medio para salir de este mundo material… de muerte… y llegar a la otra orilla, a la orilla sagrada..., a la tierra prometida, el paraíso, la aldea mágica, la comarca familiar…; y abrazar los divinos pies de loto de nuestras amadas Señorías, nuestro hogar..., dulce hogar... amado y eterno: Sri Goloka Vrindavan dham, la Morada Suprema del Amor Divino, fin de la autorrealización.

 

La adoración a Sri Sri Goura-Nitay era un anticipo del mundo místico que me aguardaba..., ya pronto iría a India y lo vería todo con mis propios ojos, pronto entendería todo ese ritual y muchas cosas más... Y comprobaría qué tanto de engaño o verdad habría en estos jóvenes, que mostraban una cultura ideal centrada en una Divinidad Suprema concebida como una pareja, la Pareja Divina o Amor Divino. Era otra forma de vida… donde reinaba esta Pareja Divina, conformada por la Diosa Suprema y el Dios Supremo, Radha y Krishna, los amos del universo, dueños supremos de nuestros corazones… Radha y Krishna se expanden ilimitadamente en infinidad de formas, rostros, nombres, cualidades y pasatiempos divinos. Radha y Krishna son el origen de Lakshmi y Vishnu, de Sita y Rama, de Parvati (o Shakti o Kali o Durga) y Shiva, de Saraswati y Brahma…, y de toda pareja divina, de todo principio femenino y masculino.

 

Al final de toda la ceremonia, los devotos nos invitaron a degustar exquisitos bocadillos vegetarianos…, nos sirvieron un vegetal con arroz y ensalada, más unas bolitas maravillosas de coco y manjar y un néctar de frutas… Explicándonos que esos bocadillos eran prashadam o misericordia de sus Señorías, porque primero les habían sido ofrecidos a ellos, así que nosotros estábamos tomando sus remanentes para contagiarnos de su gracia y divinidad.

 

Ahora comprendía por qué y para qué yo quería ir a India… Solo tenía que ir India para encontrar a mi maestr@ espiritual o guru y su ashram o monasterio, para que me iniciase en el canto de este divino maha mantra y acepte mis servicios; y aunque su nombre –del guru de los hare hare– me resultaba borroso, su rostro lo tenía permanentemente visible…

 

Ahora yo tenía claro que había huido de la ciudad de las tinieblas o grandes ciudades, para llegar a este increíble atisbo de la comprensión Brahman de la Verdad Absoluta…, la luz, la sabiduría, ananda, simbolizada en el mar... Ahora me encontraba esperando el barco –el guru– que me llevaría a esa otra orilla, la orilla sagrada donde mora para siempre el Amor Divino... Todo lo que este mundo físico o material nos ofrecía no era lo que mi alma ansiaba, yo ansiaba lo imperecedero, lo eterno, divino e inmortal, y también la sabiduría suprema y la bienaventuranza.


Y también comprendía claramente, que mi demora en llegar a India fue porque aún no estaba lista, porque tuve que regresar a Lima por Mara, porque me faltaba hacer mi tesis… Porque tenía que terminar mi preparación, tenía que liberarme de todas mis cadenas y ataduras para poder acceder, cada vez más… consciente, a este glorioso y afortunado despertar… Sin embargo, no volví a este maravilloso templo más que un par de veces más, pues esperaba verlo todo en su forma original, en India…

 

(9)     “El día llegará, y en los mares inmensos no veré más mis campos fértiles, no veré mis árboles verdes, mi viento cercano, mi cielo claro, mi lago oscuro, mi sol, mis nubes, ni veré nada, nada, únicamente el cielo azul, inmenso, y todo se disolverá en una llanura de agua, en donde un canto o un poema más solo serán ríos pequeños que bajan, ríos caudalosos que bajan a juntarse en mis nuevas aguas luminosas, en mis nuevas aguas apagadas.”

 

¡Oh, Javier Heraud!...

 

           “¡Sou o mar! ¡Sou o mar!... sem destino, louco e sem fim...”

 

¡Oh, Vinícius de Moraes!...

 

¡Ooh, diosas y dioses! ¡Yo soy el río y el mar!...

 

 

 

Fin de LA PREPARACIÓN

 

y

 

 De la primera parte:

 

De la Oscuridad a la Luz